Que el café está actualmente carísimo lo sabemos todos. Las sequías en países productores como Brasil, de donde procede la mayor parte del café arábica que se consume en el mundo, está incrementado el precio de los desayunos de millones de personas.
Tampoco ayuda, o no tanto, la new wave del café de especialidad –o specialty coffee–, que está también reposicionando una industria en la que el café está convirtiéndose en objeto de culto y, en algunos ejemplos, casi de lujo.
Evidentemente, entre cada café hay diferencias de origen, de procesado, de tostado o de molienda, lo cual puede justificar las diferencias de su precio final, sobre todo cuando ya llega al consumidor en una cafetería, pero ¿tanto como para que la taza de café más cara del mundo valga 315 euros?
Tal y como suena. O, lo que es lo mismo, 265 libras, pues el de café más caro de los que podemos encontrar a lo largo y ancho del planeta se toma en Londres, concretamente en la cafetería de especialidad Shot.
Presumiendo de ser hogar de algunos de los cafés más prestigiosos del planeta, la cafetería ofrece así el que es, sin lugar a dudas, el más caro de todos. Y allí se fue James Hoffmann, uno de los grandes gurús del café de especialidad a nivel mundial, para sacarnos de dudas desde su cuenta de Instagram para comprobar si merece la pena gastarse esa fortuna en una taza de café.
Hoffmann (@jimseven en Instagram) es, además, barista y tostador de café. Convertido en uno de los referentes dentro del sector, su cuenta tiene elementos didácticos y divertidos, con un tono bastante ameno, que ejemplifica muchas veces las confusiones que podemos tener en torno a este concepto.
En este sentido, antes de probar el café, Hoffmann advierte de las razones por las que un café –o cualquier producto– puede ser excepcionalmente caro, citando, por ejemplo, la escasez de un producto, la competencia que haya habido por comprarlo o por la dificultad en su producción.
En este caso, el café en cuestión es de origen japonés, pues se cultiva en una pequeña granja llamada Nakayama Estate, dentro de la isla de Okinawa y, como sucede a menudo con algunos productos agrícolas japoneses, el mimo y la devoción implican ese aumento de coste como también pasa con melones, sandías o melocotones.
De este café en total se producen apenas 300 kilos al año, lo que puede justificar parte de esa emoción por pagar por un producto realmente exclusivo. Aunque, ¿tanto como para que valga una sola taza 315 euros?
Pues, según Hoffmann, no. O no del todo. "Tiene una buena textura, un toque de madera final", sostenía sobre la cata aunque advertía "detecto esa baja altitud, pero no pienso que el origen o las características tengan nada de raro o distintivo".
"El barista lo ha hecho bien. Realmente hay un muy buen barista detrás y he encontrado un toque de acidez interesante", aludía Hoffmann, pero ¿para pagar 315 euros por él?
"Sabe como un café maduro, de una altitud razonable, bien procesado, bien tostado y bien hecho, pero no pienso que su sabor y su precio estén particularmente conectados".
Imágenes | James Hoffman
En DAP | Cómo hacer un buen café
En DAP | Molinillos de café manuales | ¿Cuál es mejor comprar? Consejos y recomendaciones