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Las historias que enganchan tienen un protagonista y un antagonista, por supuesto, pero también una cohorte de personajes arquetípicos que arropan el relato y lo dotan de consistencia. Y sí, dan juego. En la representación estelar de Donald Trump de este miércoles -El Día de la Independencia Económica, lo llamó el presidente de EEUU- en la que anunciaba al planeta, en la Rosaleda de la Casa Blanca, cómo iba a ser el 'castigo' arancelario a sus socios de siempre, el protagonista se hizo acompañar de un tal Brian Pannebecker. Los antagonistas no habían sido invitados.
Pannebecker es un antiguo trabajador de la industria automovilística de Detroit, de las factorías de la Ford y de la Chrysler en concreto (qué ha habido más americano que eso), que hace años que no ficha para hacer turno en una cadena de montaje. Visera con el logo de Trump, bigote cano a lo Hulk Hogan, chaleco fluorescente del que se lleva en el coche por si hay una avería inoportuna... y un discurso muy al hilo del "Make America Great Again", que viajó a tiempos de Ronald Reagan, el primero al que votó, y que "pensaba que era el mejor presidente hasta que llegó Donald Trump".
"Crecí en el norte de Detroit, Michigan" y "toda mi vida he visto cerrar una planta tras otra", dijo Pannebecker en su intervención sobre la histórica industria que pasó de ser el orgullo patrio a convertirse en uno de los grandes símbolos del Cinturón del Óxido: los 1.600 kilómetros del medio oeste de EEUU que la deslocalización de las fábricas tiñó del color más anaranjado posible. "Las políticas de Trump van a devolver el producto a esas plantas infrautilizadas y va a haber nuevas inversiones y nuevas plantas", añadió este obrero jubilado, con un dato que resonó más eufórico que los del propio Trump: "Vamos a ver los beneficios en seis meses o un año", dijo entre aplausos.
"Los trabajadores del acero, del automóvil, los agricultores y los artesanos cualificados han sufrido realmente mucho, han visto con angustia cómo dirigentes extranjeros han robado nuestros empleos, cómo unos tramposos extranjeros han rapiñado nuestras fábricas y cómo unos extranjeros carroñeros han destrozado nuestro antaño hermoso sueño americano", aseguró Trump, tirando de la épica que ya le llevó a la Casa Blanca la primera vez y que por cierto en su momento criticó su actual vicepresidente, J. D. Vance.
Intervino en un mitin de campaña
Pero, entre los planes de Pannebecker, no parece que esté volver a desenvolver el bocadillo en el rato de descanso en la fábrica. Es un viejo conocido entre los partidarios del magnate neoyorquino y un viejo republicano que ya clamaba contra la migración en un reportaje de la BBC realizado en 2018 y en el que le decía al reportero, sin despeinarse: "Ilegales han venido aquí y han matado a estadounidenses por ser delincuentes o conducir borrachos".
Durante la última campaña electoral de EEUU, fundó la asociación Auto Workers for Trump, como respuesta al apoyo del potente sindicato United Auto Workers a la candidata demócrata Kamala Harris. También intervino en el mitin final del entonces candidato que se celebró en Grand Rapids, en Michigan.
En un artículo de Politico, fechado en marzo de 2015, se hacía referencia a un trabajador por horas de la Ford, Brian Pannebecker, al que los republicanos de la Cámara de Representantes habían invitado a declarar en una audiencia de la Comisión de Educación y Trabajo. De él se descubrieron varios comentarios racistas en las redes sociales, algunos contra el entonces presidente Barack Obama. Decía que era "un estafador racial" que "intentaba beneficiarse de la tensión y la animosidad raciales".
También se desempolvó una reseña elogiosa, escrita en 2001, del libro 'My Awakening: A Path to Racial Understanding' ('Mi despertar: Un camino hacia el entendimiento racial'), del que fuera líder del Ku Klux Klan David Duke. Preguntados por Politico, los miembros de esa comisión respondieron que no tenían esa información cuando invitaron a Pannebecker y que iban a rescindirla.