COLUMNISTAS
Correr la milla

Subasta en la lonja de Washington

La autarquía es la utopía de Trump, y el mundo nuevo que anuncia es el mundo de antes de ayer

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con la orden ejecutiva sobre los aranceles.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con la orden ejecutiva sobre los aranceles.Evan VucciAP
PREMIUM
Actualizado

Que Donald Trump haya presentado el reparto mundial de aranceles como si fuera la subasta de una lonja es una cortesía que facilita una barbaridad el diagnóstico. Cuando vino a Múnich J.D. Vance se produjo un gran malentendido entre muchos conservadores de buena voluntad.Si Vance se hubiera presentado vestido como un cosaco del Volga les habría resultado más fácil comprender a lo que venía, que era a hacer proselitismo pro Putin. En cambio, al verlo con esa pinta de robusto family man, no entendieron que lo antiwoke era una línea melódica secundaria de su discurso. Les ha costado demasiado tiempo identificar el tema principal. No me refiero a nuestros patriotas de Visegrado, ni a quienes opositan a Duguin castizo en cada columna de la prensa de partido. Hubo gente, en fin, que se creyó lo que no era. Lo que a Vance le preocupa Europa ya lo expresó de forma genuina en aquel chat de Signal. Lo de Múnich fue una putinesca mascarada.

Ahora que el Día de la Liberación ha llegado -yo creo que es un buen nombre- supongo que no es demasiado pedir que dejen de aleccionar a los sufridos moderaditos; no se les pide que hagan penitencia, bastaría con que se quedaran en el propósito de enmienda.

Lo que resulta ciertamente lamentable es que el añorado Antonio Escohotado no haya vivido lo suficiente para escribir un nuevo tomo que convirtiera en tetralogía Los enemigos del comercio y que incluyera en su catálogo a esta nueva ola de reaccionarios que pretende inducir un estado de paranoia. Es sabido que los populistas suelen propagar la enfermedad de los ricos, que es creerse pobres. Así es como hay que entender la sentencia nuclear de la declaración de guerra comercial mundial de Trump, según la cual Estados Unidos es uno de los perdedores de la globalización.

En los tomos anteriores al que no pudo escribir, Escohotado ofrece algunas pistas muy valiosas de lo que significa la afrenta de Trump a todos los aliados tradicionales de su nación. La principal es que el comercio no es solo intercambio de bienes, sino la más civilizada de las formas de relación entre desconocidos; que allí donde el comercio retrocede, avanza la coerción; y, lo fundamental, que los enemigos del comercio han sido con frecuencia enemigos del individuo, partidarios de la comunidad como máquina de obediencia.

La autarquía es la utopía de Trump -tan irrealizable como indeseable, características ligadas a cualquier utopía- y el mundo nuevo que anuncia es el mundo de antes de ayer, el del viejo orden de las potencias. Afortunadamente, su zafia puesta en escena facilita el diagnóstico.